¿Qué dieta seguir para la tensión alta?

La tensión alta es la elevación de la presión arterial a unos niveles superiores a los que son considerados normales. Con el paso del tiempo, esta anomalía puede provocar una pérdida de elasticidad de las arterias, haciendo que sus paredes sean cada vez más gruesas. Al no poder adaptarse tan fácilmente a los flujos de la sangre, la probabilidad de que surjan problemas cardiovasculares aumenta y puede acabar en una excesiva dilatación del corazón a causa del sobreesfuerzo que tiene que hacer para repartir la sangre por todo el cuerpo.

En muchas ocasiones es difícil saber hasta qué punto sufre hipertensión un persona, debido a que la sintomatología no suele ser muy evidente y es difícil extraer conclusiones si no se hace a través de unas pruebas médicas. Es por eso que es tan importante visitar un especialista y realizar revisiones periódicas, ya que estas pruebas servirán para hacer un correcto seguimiento de nuestra salud cardiovascular y evitar futuras enfermedades.

La hipertensión no solo puede perjudicar el sistema cardiovascular, sino también otros órganos como el cerebro, los riñones o los ojos. Por lo que hacer unos pequeños cambios en nuestro estilo de vida puede ser suficiente para controlar nuestra presión arterial y mantenernos en unos niveles adecuados.

Recomendaciones para la hipertensión

Algunas de las principales recomendaciones para modificar la dieta son bajar la cantidad de calorías y sal, restringir el consumo de grasas saturadas y evitar los fritos y los lácteos enteros.  Además, los expertos recomiendan realizar ejercicio físico para promover un buen funcionamiento del  sistema cardiovascular y controlar nuestro peso corporal. El sobrepeso puede ser una causa clara de hipertensión y mantenernos en nuestros niveles ideales de peso es fundamental para la salud. Asimismo, es importante evitar fumar tabaco y moderar el consumo de alcohol.

Dieta para la tensión alta

Seguir una dieta cardiosaludable es fundamental para la tensión. Las personas hipertensas deben consumir altos porcentajes de fruta, verduras, legumbres, frutos secos y cereales. Todo ello es debido a su alto contenido en fibra, vitaminas y grasas saludables que permiten controlar nuestra presión arterial de manera más fácil y adecuada.

  • Las verduras, las frutas y las legumbres son especialmente saludables por su riqueza en potasio, ya que son diuréticas y favorecen al control de la presión arterial.
  • Las naranjas, las grosellas negras, los pimientos rojos, los brócolis o las coles de bruselas tienen un porcentaje muy alto en vitamina C. Este tipo de alimentos son perfectos para añadir en nuestra dieta, ya que los antioxidantes bioflavonoides son unos elementos que ayudan a la reparación y permeabilidad de los capilares venosos.
  • Las verduras de hojas verdes son otra buena opción al contener ácido fólico, calcio y muchas vitaminas con efectos regenerativos y antioxidantes.
  • Los cereales integrales como la avena o el trigo son muy útiles para estabilizar la presión. De hecho, el consumo de cereales es muy importante debido a su capacidad para reducir los niveles altos de colesterol en sangre.
  • Asimismo, es importante evitar todos aquellos alimentos que sean ricos en sodio, es decir la sal. Hay muchas alternativas y muy saludables como por ejemplo el gomasio, la salsa de soja, la sal de hierbas, el ajo en polvo o la pimienta negra.