Un buen descanso es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra mente. Aun así, no solo debemos valorar las horas que dormimos, pues la calidad de nuestro sueño es la que marcará la diferencia entre levantarnos “frescos como rosas”, o sentirnos cansados. 

Si el estrés del día no te deja pegar ojo y quieres mejorar tu “higiene del sueño”, sigue estos consejos y olvídate de las noches en vela dando vueltas en la cama.

1. Crea una rutina para ir a dormir

Una de las estrategias más efectivas para conciliar el sueño rápidamente es tener un ritual a la hora de ir a dormir, así evitamos desajustar nuestro reloj corporal. Procura levantarte y acostarte a las mismas horas, darte una ducha con agua templada antes de ir al dormitorio y atenuar la luz de tu habitación progresivamente. 

La lectura puede ser un buen aliado para conciliar el sueño, y recuerda que debes intentar evitar aquellos dispositivos que emitan luz brillante o que sirvan de distracción, ya que eso afecta a nuestro reloj interno. Apaga el televisor 1 hora antes de ir a dormir y sobre todo no uses tu teléfono móvil… ¡es tu mayor enemigo! Usa un despertador tradicional para evitar la tentación de cogerlo a media noche.

2. Técnicas de relajación

Dentro de tu rutina de sueño puedes incluir 10 minutos para bajar las pulsaciones y entrar en dinámica de sueño. Entre las diferentes estrategias te proponemos las siguientes, prueba la que mejor resultado te dé:

  • Gestos hipogénicos: Siéntate en el borde de la cama con la espalda recta. Concéntrate en la respiración. Pon las manos como si fueras a rezar y presiona las yemas al inspirar. Afloja al espirar. Y así te volverás a relajar.
  • Respiración 4-7-8: Presiona la punta de tu lengua justo en la parte superior de los dientes delanteros, sobre el paladar, y mantenlo ahí durante los ciclos de respiración. Respira profundamente por la nariz durante 4 segundos, mantén la respiración durante 7, y exhala lentamente por la boca durante 8 segundos. Repite hasta un máximo de 10 ciclos.

3. Practica deporte de forma regular

Tener una vida sedentaria afecta negativamente a la hora de conciliar el sueño. Hacer deporte favorece la síntesis de melatonina, encargada de regular nuestro ciclo de sueño. No es necesario que pases horas en el gimnasio, basta con caminar 30 minutos cada día.

4. Evita bebidas estimulantes

El café y el té pueden ser un “bote salvavidas” para capear nuestras tareas del día a día, pero su efecto estimulante influye directamente en nuestro ritmo de sueño. Intenta no tomar estas infusiones, u otro tipo de bebidas energéticas pasada la media tarde si no quieres que tu descanso se resienta. Y si te es imposible renunciar a su sabor… ¡siempre puedes optar por las versiones descafeinadas! 

5. No más vueltas en la cama

Si el sueño parece no acompañarte, no te quedes en la cama eternamente. Te aconsejamos que te levantes y realices alguna actividad que te ayude a desconectar, como leer, meditar, o tomar un vaso de leche caliente. Recuerda que el móvil o los aparatos que emitan mucha luz solo empeorarán la situación.