Nuestra piel necesita los rayos de sol para generar componentes imprescindibles como la vitamina D u otros nutrientes, pero una sobreexposición a él puede ser perjudicial. Es importante ser conscientes de ello todo el año pero, sobre todo en verano, tenemos que cuidarnos y tomar todas las precauciones necesarias para prevenir sustos que pueden desencadenar enfermedades graves. Llevamos menos ropa, pasamos más tiempo al exterior, ya sea en la playa o en la montaña, y no negaremos que estar morenos puede ser estético para cualquier persona, pero tenemos que responsabilizarnos de todos los factores de riesgo que supone para nuestra salud.

A continuación, te damos varias pautas muy sencillas sobre cómo puedes protegerte del sol este verano:

Escoge las horas de menos sol o busca la sombra

Si sales a hacer deporte, pasear o tomar algo en una terraza, nuestra recomendación es que te asegures de hacer un recorrido por el que haya zonas de sombra, con árboles o edificios que puedan impedir la irradiación directa. Hay horas en las que te será más fácil que otras, por ejemplo cuando el sol está más bajo. Lo ideal es evitar estar expuesto demasiado tiempo al sol durante las horas centrales del día, desde las 12 h del mediodía hasta las 16 h de la tarde.

La crema solar, tu mejor aliada

Si sabes que vas a estar expuesto al sol, aplícate una cantidad adecuada de crema solar de forma uniforme y constante. Para que funcione, debes empezar con este ritual 30 minutos antes de salir de casa, para que todos los ingredientes se absorban bien en la piel, y repetir el proceso como mínimo cada 2 horas, según la duración de la protección que uses. Ningún protector solar, independientemente de su capacidad, continúa siendo eficaz sin reaplicarse cada dos horas. En la playa o piscina, usa protector resistente al agua y aumenta la frecuencia de aplicación. Pon especial atención a tu cara, orejas, hombros, nuca, detrás de las rodillas y empeines, ¡y no te olvides de la cabeza! Protegerte con una gorra o sombrero evita más de una insolación.

Escoge el FPS adecuado para tu tipo de piel. El FPS (Factor de Protección Solar) es la medida de capacidad que tiene un protector solar para evitar que los rayos UVB dañen la piel. Cuanto más blanco sea tu tono natural de piel, más protección necesitarás. También hay distintas texturas de crema solar que pueden ajustarse a tus preferencias: en spray, en dispensadores líquidos, etc.

A partir de los seis meses de edad, los niños deberán usar protección específica, ya que su piel es más sensible y ha estado menos expuesta al sol durante toda su vida que la de un adulto. Los niños menores de seis meses no deben exponerse al sol.

El maquillaje o incluso el after shave suele llevar protección FPS 15, ¿es suficiente?

Muchas lociones para después de afeitar y los productos de maquillaje a menudo contienen protección solar (normalmente, FPS 15). Esta es suficiente para las actividades cotidianas que requieren estar unos pocos minutos bajo el sol. Sin embargo, si trabajas o tienes que pasar mucho tiempo al aire libre, necesitas una protección mayor. La resistente al agua puede servirte para hacer deporte, pues se mantendrá en tu cuerpo a pesar del sudor.

Mitos comunes sobre el no uso de protección solar

Hay quienes todavía afirman que usar protección solar puede causar una deficiencia de vitamina D. Es cierto que existe un poco de controversia al respecto, pero la mayoría dermatólogos lo desmienten ya que existen numerosos estudios que no lo demuestran.

Otro mito común es que si está nublado, no necesitamos protección solar. Esto no es cierto. Hasta el 40% de la radiación ultravioleta puede traspasar las nubes.

Por eso, es tan importante protegerse del sol como continuar cuidándonos después de haber estado expuestos.

Después de tomar el sol…

No solo es importante tomar precauciones para exponerte al sol, sino que tomarlas después también es clave para cuidar de tu salud. Algunas de nuestras recomendaciones son:

  • Ducharnos con agua templada o fría contribuye a hidratarnos mejor. El agua caliente en verano puede resecarnos la piel. Además, ¡es perfecto para combatir el calor!
  • Usa lociones after sun para reparar, calmar e hidratar las partes de tu piel que han estado más expuestas al sol. Existen lociones específicas para la cara, ya que el tipo de piel es diferente que la del resto del cuerpo.
  • Bebe agua o líquidos con frecuencia para mantenerte hidratado.