Técnicas para desconectar del trabajo

El estrés es uno de los grandes enemigos del trabajador. Hacer deporte, encontrar un nuevo hobbie o compartir tu situación con amigos y familiares son alternativas para dejar atrás los quebraderos de cabeza.

Muchas personas se sienten agotadas física, emocional o mentalmente tras largas horas de trabajo. Además, algunas se llevan el trabajo a casa para finalizar lo que no les ha dado tiempo a acabar en la oficina. Esto hace que cada vez sea más complicado desconectar al final de la jornada.

En el siguiente contenido proponemos 4 técnicas para dejar de pensar en el trabajo una vez finalizado el horario laboral, y que además, son muy útiles también para ser más productivo.

Controlar los factores de estrés

Eliminar el estrés es una de las claves para que el trabajo no afecte a nuestras relaciones personales. Una técnica para evadirse es hacer actividades relajantes durante la semana, como por ejemplo yoga o tai-chi. Durante el fin de semana es buena idea hacer escapadas a la montaña o hacer deporte para la mantener la mente lejos de la oficina.

Compartir tu situación con otras personas

Tener el apoyo de otras personas nos puede ayudar a recibir otros inputs y puntos de vista. Ya sean amigos, compañeros o familia, ellos saben mejor que nadie cómo ayudarnos y sacarnos una sonrisa en momentos difíciles. Lo más importante en situaciones complicadas en las que no nos podemos sacar el trabajo de la cabeza es saber que tenemos gente al lado dispuesta a ayudarnos.

Descansar las horas necesarias

Dormir no solo es un placer sino una necesidad. El hecho de estar pensando continuamente en el trabajo hace que no podamos relajarnos ni irnos a dormir tranquilos. Una técnica es apuntar en una libreta antes de dormir aquellas tareas laborales en las que pensamos y que tendremos que hacer al día siguiente. Así perderemos el miedo a olvidarlas y podremos descansar mejor. Cabe recordar que los médicos recomiendan  dormir entre 7 u 8 horas diarias para conseguir un buen descanso.

Leer un buen libro

Introducirnos en una lectura que nos haga olvidar momentáneamente nuestro día a día es una buena alternativa. Leer una novela, empezar una serie o ir cada semana al cine sirve para evitar caer en la monotonía. Estos hobbies pueden ser incluso pequeñas recompensas.