comer mientras trabajas

Sé sincero, ¿cuántas veces has ido a la cocina de la oficina, has calentado el tupper y has vuelto a tu escritorio a comer mientras trabajas? Si estás leyendo este post, seguro que han sido más de un par. No hay ningún problema en comer delante del ordenador un día o varios cuando hay picos de trabajo. Y es que el tiempo que empleamos durante la comida puede ser fundamental para terminar tus tareas diarias y poder salir a tu hora. 

Sin embargo, si este hábito se convierte en una rutina, puede acarrear problemas físicos y mentales y repercutir en tu rendimiento laboral.

Y eso si tienes suerte y has traído comida de casa. ¿Qué pasa si, además, tienes que bajar a comprarte algo? Si no has tenido tiempo para prepararte el almuerzo con antelación, te toca comer en un restaurante o comprarte la comida para llevar. Significa que vas a tener que invertir más tiempo y piensas que no te lo puedes permitir. Así que acabas cogiendo lo que tienes por los cajones o comprando un snack en la máquina de vending para matar el gusanillo. Entonces, además de comer mientras trabajas, te estás alimentando de forma insuficiente o inadecuada.

Si te sientes identificado con estas dos situaciones, te recomendamos que reconsideres tus hábitos. Parar entre 10 y 15 minutos para comer un tentempié o el almuerzo no solo te reportará beneficios a ti sino también a la empresa. 

Motivos para no comer mientras trabajas

  1. No controlas la cantidad que ingieres. Si almuerzas en tu escritorio realizando otra actividad al mismo tiempo, es probable que comas de más. Esto es lo que demuestra un artículo publicado por la Universidad de Birmingham en el que se recogen 24 estudios en los que se comparan personas que se centran en la comida y otras que están distraídas con otra actividad. La razón está en el cerebro, ya que si no prestamos atención a lo que comemos, no lo procesa, no te sientes tan lleno y, por lo tanto, comes más cantidad. 
  2. Puede producir problemas digestivos. Cuando comes mientras trabajas se juntan dos situaciones poco saludables: no masticas correctamente e ingieres los alimentos en un ambiente de tensión y estrés. Esto puede provocar que nuestra digestión se resienta.
  3. No apartar la vista de la pantalla del ordenador puede acabar en dolor de cabeza. Este malestar no está producido directamente por el hecho de comer mientras trabajas, pero sí por no descansar para hacerlo. Es decir, si trabajas de forma continuada las 8 horas de la jornada laboral y le sumas la hora u hora y media que tienes de break, supone que estarás delante del ordenador demasiado tiempo. Y la exposición a su pantalla, el estrés y el cansancio puede producir migrañas o jaquecas.
  4. No descansar para comer afecta a tu estado de ánimo. Parar para comer a mitad de tu jornada laboral es un derecho del trabajador y un deber. Es un tiempo que tienes para poder desconectar de las tareas diarias, relacionarte con tus compañeros y hablar de temas ajenos al trabajo. Esto te hará sentir bien y te cambiará el estado de ánimo para el resto de la jornada.
  5. Comer poco, rápido y mal no es saludable. Comer con frecuencia un sándwich o un tentempié rápido no es bueno para tu salud. En necesario que te tomes tu tiempo para disfrutar de una comida equilibrada, si puede ser casera y, si puede ser, alejado de tu lugar de trabajo. 
  6. Disminuye el rendimiento en el trabajo. Aunque pueda parecer que aprovechar la hora de la comida para avanzar en tus tareas pueda ser productivo, lo cierto es que no lo es. Si no descansas, no rindes. Y es que, cuando llevas muchas horas seguidas trabajando sin parar, tu cerebro se satura, te concentras peor, eres menos creativo y tu rendimiento disminuye.