Hábitos saludables para la oficina

El trabajo es sin duda uno de los lugares donde más tiempo pasamos. Por eso, es muy importante intentar seguir unas conductas y comportamientos que nos permitan mantenernos en un estado de forma óptimo. En muchas ocasiones no es necesario invertir demasiado tiempo, sino prestar más atención a los pequeños detalles e incorporar rutinas más saludables en nuestra área de trabajo. Con el tiempo, es muy probable que esos hábitos los acabemos interiorizando en beneficio de nuestra salud, ya sea a nivel físico como mental.

El estrés, las malas posturas corporales, una mala alimentación o no descansar adecuadamente son algunos de los ejemplos que debemos mejorar en nuestro día a día y que con unos hábitos saludables y un poco de esfuerzo podemos llegar a corregir fácilmente.

Cuida tu alimentación

Aunque parezca obvio, en muchas ocasiones no prestamos demasiada atención a nuestra alimentación. Según los horarios o el flujo de trabajo que tengamos, puede darse el caso de que nos saltemos algunas de las comidas o prefiramos tomar un snack en la mesa delante del ordenador. Es importante recordar que la nutrición es fundamental, ya que nos ayuda a mantener la concentración y tener la suficiente energía para encarar la jornada laboral de manera eficiente y productiva.

Si preferimos  comer un snack, es recomendable que sea saludable como por ejemplo fruta, un lácteo o frutos secos. Todos ellos son una gran fuente de minerales, vitaminas o grasas, por lo que tienen muchos beneficios para nuestra salud. Por otra parte, llevar un táper de casa puede ayudarnos a controlar más las raciones que ingerimos y mantener unos hábitos de vida más saludables.

Bebe agua asiduamente

Casi el 60% de nuestro cuerpo es agua. Es una parte esencial de nuestro organismo y es fundamental para la mayoría de procesos fisiológicos como la liberación de toxinas, la digestión o el trabajo cerebral. De hecho, según un estudio realizado por el Instituto de Investigación Agua y Salud, una pérdida del 2% de nuestra agua corporal puede provocar un menor rendimiento mental a causa de la pérdida de concentración y atención. Según la OMS, es conveniente beber alrededor de 2 litros diarios y evitar llegar a situaciones extremas de sed.

Mejora tu postura corporal y estira

Por otro lado, es muy importante aprovechar cuando estamos sentados para mejorar también nuestra postura corporal, especialmente para aquellas personas que pasan largas horas sentadas delante de un ordenador sin apenas moverse de la silla. Cuando pasamos muchas horas trabajando, las cervicales o la zona lumbar pueden llegar a resentirse y agarrotarse, por lo que estirar de vez en cuando y mover la cabeza en todas las direcciones puede ayudarnos a no tener dolores musculares. Esto nos ayudará a prevenir lesiones, mejorar nuestra flexibilidad y fomentará el movimiento de los músculos y las articulaciones.

Haz pausas y descansa

Las pausas son muy necesarias durante la jornada laboral. En muchas ocasiones, podemos llegar a estar largas horas sin apenas tomar un descanso, algo contraproducente, ya que nos hace ser menos productivos. Trabajar implica invertir esfuerzo físico y mental, por lo que es fundamental hacer pausas de 10 minutos para reactivar nuestros músculos, desconectar de la faena y poder volver más frescos. Es posible que con un pequeño descanso podamos dar un nuevo enfoque al trabajo que estemos realizando, además de mitigar la sensación de fatiga mental.