Cómo seguir la pirámide alimenticia para niños

Llevar a cabo un menú sano y equilibrado es vital para el crecimiento y desarrollo de los más pequeños. En edades tempranas, los niños y niñas requieren ingerir una mayor cantidad de nutrientes respecto a su peso. El motivo es que sus patrones de alimentación y requerimientos nutricionales están condicionados a sus necesidades metabólicas y energéticas, su crecimiento, la actividad física que realizan y el desarrollo cognitivo. Y no sólo eso, una correcta alimentación es fundamental para evitar futuras enfermedades crónicas que puedan aparecer.

Además, los hábitos y pautas de alimentación adquiridos en los primeros años de vida suelen persistir en la edad adulta, por lo que es muy importante seguir una guía de la pirámide alimenticia para ofrecer a los más pequeños un menú completo y variado.

La pirámide alimenticia como pauta a seguir para los niños

Tomando como referencia la pirámide alimenticia, es fácil saber qué productos son prioritarios en un menú y cuáles son más desaconsejables o se deben tomar en menor medida. Una dieta saludable debe ser proporcional en sus alimentos y estar repartida entre las 4 y 6 raciones diarias de comida.

Los alimentos que aparecen en la escala superior de la pirámide son aquellos que se deben evitar o tomar de manera ocasional, mientras que los que aparecen en la base son aquellos recomendables para un estilo de vida saludable.

1. En el primer nivel están los hidratos de carbono

Éstos  son fundamentales para que el ser humano tenga la suficiente energía en su día a día. El pan, la pasta, el arroz o los cereales se sitúan en este grupo y son especialmente importantes en la nutrición de los niños. Todos ellos son alimentos de la dieta mediterránea y su versión integral es la que aporta más nutrientes. Las raciones recomendadas son de 6 a 11 diarias.

2. En el segundo nivel están las verduras, las hortalizas y la fruta

En total, la OMS recuerda que deben consumirse unas 5 raciones al día y se deben repartir en 3 piezas de fruta y 2 de verduras y hortalizas. Además, en este grupo también aparece uno de los ingredientes estrella de la dieta mediterránea, el aceite de oliva. Este grupo es especialmente importante al contener fibras vegetales, por su baja densidad calórica y la gran cantidad de vitaminas y minerales.

3. En el tercer nivel encontramos los productos lácteos y proteicos

Los lácteos bajos en grasa y sus derivados son muy recomendables para la salud al ser ricos en proteínas, calcio y vitaminas A, D y E. En edades tempranas, estos alimentos son muy importantes para los niños, ya que requieren una gran cantidad de nutrientes para los huesos, dientes y músculos. Mientras que las carnes y las legumbres son productos de alto valor biológico y ricos en proteínas, hierro, grasas saludables y vitaminas del grupo B.

4. En el penúltimo nivel están las carnes rojas y los embutidos

En este caso el consumo debe ser más moderado y es importante controlarlo especialmente entre los más pequeños.A pesar de ser alimentos con un alto nivel de proteínas, contienen grasas saturadas, altos niveles de sal y colesterol, por lo que es recomendable no superar las 3 ingestas semanales.

5. En la zona más  alta están los alimentos dulces y los que contienen lípidos

Los productos con un alto porcentaje de azúcares y grasas saturadas deben evitarse siempre. Es posible que los niños de vez en cuando consuman algún producto de este nivel, pero es importante que sepan que no deben tomarlos de manera asidua, ya que consumidos diariamente pueden llegar a ser perjudiciales para la salud.

Cabe destacar que la OMS, en su última actualización de la pirámide alimenticia, quiso resaltar también la importancia de la actividad física y el equilibrio entre la ingesta y el gasto de calorías. Además de subrayar las formas de cocinar y la importancia de una correcta hidratación (unos 5 vasos al día).